Vivimos en una cultura de la inmediatez que a menudo exige respuestas rápidas, incluso ante las heridas más profundas del alma. Frente a una pérdida significativa —sea el fallecimiento de un ser querido, el fin de una relación de años o una renuncia vocacional— el entorno suele esperar que volvamos a funcionar como antes en pocas semanas.
Desmitificando las etapas del duelo
Aunque autores clásicos describieron etapas como la negación, el enojo o la aceptación, en la práctica clínica el duelo es más bien una espiral o marea: hay días de gran serenidad y días donde el vacío vuelve a sentirse con fuerza. No se trata de un retroceso, sino de la forma en que la psique asimila una realidad que cambió para siempre.
Sanar no significa olvidar ni hacer como si nada hubiera pasado; significa aprender a convivir con la huella del amor que esa pérdida representa.
— Lic. Josefina Borsa
El valor del acompañamiento terapéutico
Contar con un espacio neutral y confidencial permite poner en palabras el dolor, la culpa residual o el desamparo sin el temor de sobrecargar a la familia. En Psistémica te acompañamos a transitar este momento a tu propio ritmo, honrando tu historia.